Hoy amigos mencionaré al sol de ayer que en su rutina, en su andar; Señorío mostrase ante el pueblo, de colores pintó el cielo y las aguas que acomodasen para una jornada más. En el Chal Tun Há se estaba amaneciendo.
El brillo en el fluido aumentaba mientras el aire pasase acariciando sus límites. Todo eso ocurría mientras él se paseaba por su eterno corredor -Si- yo lo estuve viendo, también vi el reflejo de la bóveda celeste.
Corriendo sin piedad a la eternidad, hermoso, irreverente, dio sus ultimás pinceladas creando los matices del atardecer. Cesó del viaje, marchose con el mismo señorío con el cual entró; dejando a todos ellos a la negra noche. Yo también lo vi, vi al Martín pescador, a la garza, al malache, a la mojarra, al pupo, a la tortuga, al gato, a la sardina, al zanate. Yo los vi.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada